08 Apr

Fenómenos Naturales deben ser Mitigados con la Propia Naturaleza

Fenómenos Naturales deben ser Mitigados con la Propia Naturaleza

Hace varios años, conversando con un compañero de trabajo, le pregunté dónde se encontraba el día 19 de febrero de 2002. Me respondió que en la oficina donde circunstancialmente nos encontrábamos trabajando. La oficina estaba ubicada en el barrio de Obrajes desde donde vio como la Av. Costanera se convirtió en un rio en pocos minutos arrastrando vehículos de todo tipo, peso y tamaño. Ese día, la precipitación de granizo duró casi 60 minutos, ocasionando que la ciudad de La Paz se llenara de hielo y se convirtiera en un caudaloso rio mortal debido a que en su cauce se llevó decenas de vidas, dejó cientos de heridos y varios desaparecidos. Ese día es recordado por la paceñidad con profundo sentimiento de angustia y desesperación que despierta cada vez que llueve torrencialmente. ¿Recuerdas otro evento parecido o inundaciones inusitadas?, le pregunté al amigo y él me dijo que su abuelo le había contado de una inundación en su tierra natal por la década de los años sesenta y que había escuchado de la inundación en Santa Cruz de la Sierra del año 1983 cuando 3000 familias fueron trasladadas a otros sector de la ciudad luego de que el rio Piraí se desbordara. Nada más aunque hubo años que llovió mucho suscitándose hechos fatales aunque aislados.

Después de algunos años perdí contacto con mi ex compañero de oficina. Ahora, en la actualidad, veo en los noticieros que cada día son más las regiones afectadas por el extraordinario incremento de los caudales de los ríos que al desbordarse se llevan por delante lo que se les cruza incluidas casas y personas, provocando indignación, pena y una profunda decepción porque esos acontecimientos podrían haber sido mitigados.

Viajando de nuevo al pasado, el año 1960 fue un año que de acuerdo a reportes oficiales de la Fuerza Naval de Bolivia asentada en Riberalta Departamento del Beni también fue histórico; en la región fue registrado un nivel de crecida de los ríos un poco superior a los doce metros. El año 2008, después de un lapso de casi 50 años, se registraron inundaciones extremas en el Beni y varios departamentos de Bolivia con efectos hidrometereológicos y climáticos adversos, por lo que el Gobierno Central tuvo que declarar Situación de Desastre de Carácter Nacional mediante Decreto Supremo N° 29438 de 12 de febrero de 2008. Luego de un lapso de seis años, los niveles de agua alcanzados se incrementaron por encima de los doce metros hasta llegar durante la estación de lluvias 2013-2014, a un inusitado incremento del nivel del agua a más de catorce metros, ocasionando inundaciones extremas con serios daños a las familias asentadas en las riberas del Rio Beni en los Municipios de Rurrenabaque y San Buenaventura, principalmente.

El Gobierno mediante Decreto Supremo Nº 1878 de 28 de enero de 2014 declara situación de emergencia nacional por la presencia de inundaciones, riadas, granizada, desbordes de ríos, deslizamientos y heladas, provocadas por variaciones climáticas extremas e intensas precipitaciones. El ciclo se reduce aún más y después de cuatro años, entre enero y febrero de 2018, las precipitaciones en Bolivia han provocado nuevamente el incremento de caudales de ríos a niveles que no han sido cuantificados aún.

Lo descrito confirma que estamos enfrentando el Cambio Climático y la causa no solo es el incremento de temperaturas por mayor presencia de gases de efecto invernadero en la atmosfera; sino además la deforestación indiscriminada e ilegal a orillas y cerca de éstas en los ríos; que, sumadas al aumento de las temperaturas se concluye que el agua en cantidades elevadas hace estragos y desastres.

El gobierno nacional tiene una posición frente al cambio climático y ha sido expuesta a nivel internacional y plasmada en la Ley 300 de 12 de octubre de 2012. En el marco de esa estrategia y del mecanismo conjunto de mitigación y adaptación al cambio climático, ya se diseñaron proyectos de investigación que al armonizar la ciencia y saberes locales, han implementado técnicas de reforestación, que están dando resultados. El problema es que no se dan continuidad a esas iniciativas y el resultado son desastres que se mitigan poco y se propagan continuamente.

Durante dos años, FONABOSQUE a través de un plan de emergencia el año 2014 primero y mediante un proyecto el año 2015 después, encaró tareas de investigación para reforestar con especies de rápido crecimiento la orilla y afluentes del rio Beni en comunidades indígenas de los municipios de Rurrenabaque, San Buenaventura, Apolo e Ixiamas (se tenía previsto Riberalta más) y que ahora vemos no han sido afectados en la actual época de lluvias, lo que nos permite inferir que la investigación está dando resultados, aunque por la falta de continuidad comentada, no se atendió a Riberalta y varios otros municipios que solicitaban este apoyo directo y concreto.

No es la única forma de mitigar, pero reforestar con técnicas modernas y sustenables, es la clave para ir reduciendo los efectos de las inundaciones y regular también el clima. Bolivia debe seguir apostando a la investigación a través de iniciativas de reforestación sobre todo orientadas a crear defensivos naturales, y la población debe entender que los bosques tiene una función ambiental y son reguladores de temperatura, sin embargo si las iniciativas gubernamentales se diluyen, no se profundizan y no mejoran y paralelamente la deforestación ilegal continúa, estaremos lamentando en los años venideros mayores y peores desastres. 

 

Pablo Fernández Wieler es economista y especialista en planificación estratégica. Responsable del área de Generación de Negocios en Gerenssa.

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